lunes, 6 de febrero de 2012

Lo mio en contra de...los retenes de policía


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Las tres niñas de esta historia, tienen todo para ser triunfadoras, han pasado los treinta, son profesionales a nivel de posgrado y tienen éxito en sus trabajos, lo mas importante del cuento, es que han descubierto algo que muchas mujeres deberían descubrir, que no necesitan un hombre para ser felices!

Este trio de niñas tan bonitas e inteligentes, se pusieron muy tiesas y muy majas, y se fueron, solas para uno de los conciertos de principio de año de la ciudad de Cartagena. Tomaron algunas precauciones, porque claro, no querían que nada les aguara su fiesta.

Se dedicaron a confirmar su inteligente teoría sobre los hombres, y bailaron, cantaron, tomaron trago y al compas de “la bilirrubina” y el “dale Don dale” bailaron hasta la saciedad, se dieron cuenta que Cartagena es un kleenex porque encontraron a todo el mundo.

El carro en que llegaron, el de una de ellas, fue parqueado en un barrio aledaño al del estadio donde fue el concierto, por lo que tenían que caminar un trayecto, después de acabado el concierto, relativamente corto para llegar a el vehículo, al salir se dieron cuenta que había un retén de la policía en la calzada del frente por donde ellas iban caminando, muy seguro todo, pensaron, el retén se dedicaba a parar los carros que iban por la vía.

La suerte de estas preciosas niñas empezó a cambiar, cuando vieron una moto sigilosa y con parrillero(o acompañante del conductor) pasar por su lado, cabe anotar que eras las 3 a.m. y que los acompañantes no están permitidos a esta hora. Los personajes de la moto las vieron, se devolvieron en contravía y muy decentemente les pidieron que se despojaran de sus pertenencias; el tercer acompañante de los motonetos, un revolver, las convenció de hacerlo así.

Las protagonistas de esta historia, impotentes mientras veían a los policías muy ocupados en parar carros del otro lado de la vía, empezaron a revaluar su teoría de no necesitar a ningún hombre…

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El protagonista de este relato le tiene mucho miedo a los espantos, en especial a los que suelen aparecerse después de una supuesta muerte, como por ejemplo Freddy Krueger; debo anotar, sin ninguna pretensión, que el día de los hechos narrados el personaje se había quedado sin dinero producto de la vida nocturna cartagenera.

Esa noche salió de rumba con sus amigas aprovechando que estaba estrenando soltería, bailó, gozó y la paso muy bueno hasta que se le apareció un espanto, se daño la noche y aunque los llamó, no aparecieron ni Egon, ni Peter, ni Ray, ni ningún otro Cazafantasmas, alterado y sin dinero, nuestro personaje se dirigió a su hogar.

Ahí llego la hora del retén de la policía, que muy orondo se exhibía en la mitad de una vía rápida de la ciudad, cabe anotar que eran policías verdes, los que cuidan gente, no los que cuidan el trafico, enseguida solicitaron los documentos del carro.

Dice Shakespeare que los problemas, los muy cobardes, siempre vienen en grupo. Por esto, en las manos del policía de turno, descubrieron los presentes, que el seguro obligatorio SOAT del carro estaba vencido, muy molestos los policías, empezaron a decirle al personaje que iban a tener que llamar a la grúa.

Debo recordarles la advertencia que, sin ningún tipo de pretensión hice al comienzo de este relato, una vez recordada les cuento que efectivamente, después de hora y media de espera, llegó el policía que cuida el tráfico, con su grúa y se llevó el automóvil.

Aburrido y derrotado, por todos los sucesos de la noche el personaje se acercó a uno de los policías, de esos verdes, de esos que están para cuidarnos, de esos que nos guardan de los malos, de esos que están prestos a salvar nuestra vida, que si como iba a hacer para irse para su casa, si se había quedado sin dinero, el policía verde, muy decentemente y sin ninguna pena respondió: ese no es mi problema.

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Ideas suelticas para concluir…

Se han dado cuenta que cuando un policía te para te pide la cédula para revisar tus “antecedentes penales”, sabía que si usted tiene antecedentes penales no importa y puede andar por la calle si ha pagado sus deudas con la justicia.

Han mirado como a pesar de los múltiples retenes de policías verdes y azules que hay en la ciudad aun operan con bastante regularidad los camperos que fungen como colectivos y que llevan gente colgada en la puerta de atrás.

Hace cuanto estos retenes no controlan conductores ebrios en Cartagena?

Como se siente usted cuando algún reten de policía lo para en la calle? Se siente aliviado, o se siente molesto?

Que reten de policía ha encontrado a los sicarios que andan en moto en la ciudad?

Como ven los camiones parqueados en plena vía (avenida del lago) al lado de Caribe Plaza.

Mi idea no es que no se hagan, mi idea es que sirvan para algo…

No se olviden nunca de esa anotación que hice sin ninguna pretensión.

1 comentario:

  1. Dentro de todas las penurias que sufrimos los colombianos, no hay peores que las que costeamos nosotros mismos, tales como: policia, ejercito, seguridad y cualquier intento de organización que simplemente aglomeran simios con armas

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